Recobramos lo que le deben, priorizando siempre la vía amistosa

Empresas y particulares confían en nosotros la gestión de sus impagados porque combinamos presión negociadora con capacidad judicial real cuando la vía amistosa no funciona. Honorarios claros, en gran parte ligados al resultado.

El tratamiento de cada expediente se adapta a la problemática concreta
de cada asunto, del tipo de deuda o conflicto y de la otra parte implicada. Siempre potenciamos la vía extrajudicial para evitar gastos y costes innecesarios.

Visitas personales, gestiones telefónicas y comunicaciones escritas amistosas.

Reconocimiento de deudas, transacciones y aplazamientos de pago.

Diligencias preliminares, medidas cautelares, embargos preventivos y demanda, siempre con autorización expresa del cliente.

Incidentes concursales y responsabilidad personal de administradores cuando la sociedad deudora es insolvente.

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Dos situaciones que resolvemos cada semana

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